NIHIL PRIUS SEVILLA

 

A Juan Ignacio Zoido le crecen los enanos. Ahora es el Defensor del Ciudadano de Sevilla, José Barranca, el que se le sube a las barbas. En un artículo del Diario de Sevilla se hacen eco de algo que llevaba tiempo coleando por la Corte, la bronca entre el Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Javier Landa y el Defensor a cuentas del “Informe Barranca 2013”.

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Parece ser que Landa, “el justiciero del bofetón a los niños malos”, le exigió por escrito a Barranca que retirara algunas partes de su informe. Lo que pasó entonces fue que el Defensor, que gusta de definirse como “de derechas, español, católico y orgulloso de ser militar” , se le metió en los mismísimos que a él nadie le enmendaba la plana y menos Landa, que en el Ayuntamiento manda menos que la querida de un globero.  Como el primer teniente de Alcalde  no podía arreglar el asunto como a él le gustaría, es decir, a bofetones en la puerta de la casa grande, le dio por el pataleo. Lo propio de un hombre de su cargo, como se imaginarán.

-Ea, pues como la orden para su impresión la tengo que dar yo ahora me enfado y aquí no se fotocopia una leche. Te quedaste sin informe, cabrón.

Cerrojazo en el cajón de su despacho y ancha es Castilla… por Andalucía.

El Informe en cuestión es para verlo, o mejor dicho, leerlo sin que los ojos te sangren. Digno de tertuliano de la Caverna (hay quien dice que es precisamente a lo que está opositando el señor Defensor para no ser menos que su archienemigo, el abogado Joaquín Moeckel, que según dicen “se llevan a matar”). Pero a lo que íbamos, la introducción de tres páginas escrita y firmada por el susodicho Barranca parece más un saludo de pascua para la hermandad de ex legionarios sevillanos que un texto analítico y objetivo que cifra en su calidad propositiva su buen hacer como institución pública. Un panfleto casposo lleno de intencionalidades, subjetividades y referencias a eruditos como… Paco Robles, más alguna frase des contextualizada de  Juan Ramón Jiménez.

La bronca está siendo monumental según cuentan y entre tanto excelentísimo y excelentísima, aburridos de no hacer nada en todo el día, esta guerra se ha convertido en manera divertida de justificar el salario. Triste no, lo siguiente.

Por un lado la cohorte de arribistas y paniaguados que siguen, como buenos lacayos, al Alcalde y a Gregorio Serrano por donde vaya. Loadores de twitter,  pregoneros de gloria y forofos del gintonic de media tarde en el Arenal. Niños bien que no han dado un palo al agua en su vida y que han visto en los centenares de liberaciones del Ayuntamiento de Sevilla y los pagos en B de San Fernando una forma de ganar mucho dinero rápidamente doblándola más bien poco. A Zoido le encanta, dicho sea de paso, rodearse de ese ejercito de mangones que le glosan como al nuevo Rey Santo libertador de la Sevilla eterna, esa del millón de bares y las cuatro bibliotecas.

Por el otro los zoidistas puros, los “camisas viejas”, esos que han aguantado todos los años de la oposición a pie firme como buena y fiel infantería y que ahora se encuentran muchos desplazados por su lenguaje y sus formas autoritarias, otros ignorados y la mayoría solo muy bien pagados cuando en su fuero interno saben que deberían estar excesivamente bien remunerados. Esos que reniegan de la falta de mano dura con la Corrala o de la poca valentía de los que rodean “al jefe” ( o al Padrino digo yo, puestos a renombrar) sin usar la mayoría absoluta para meterle mano a la Alameda y a la Gavidia.

Y mientras tanto Zoido, el Alcalde del Empleo, el de las 24 horas dedicado a Sevilla, el de la luz y el taquígrafo, ese para el que el único carnet que valía sería el de identidad, etc etc, frotando y dejándose frotar.

El Informe de Barrera comienza y termina con una frase en latín, “Nihil prius Sevilla”, o lo que es lo mismo “nada antes que Sevilla”. Impera en el equipo de gobierno esa concepción falsaría e hipócrita de una Sevilla que en la realidad no existe. ¿Qué es Sevilla? cabría preguntarse en este punto. Zoido y los suyos lo tienen claro, “Sevilla es Sevilla”. ¿Queda claro no? Diálogo de besugos que esconde una terrible verdad, Sevilla será lo que ellos quieran que sea, lo que les interese que sea.

 

¿Cuándo habrá en Plaza nueva alguien con suficiente responsabilidad cívica que haga de su gestión un solo y contundente grito de Nihil prius sevillanos?.

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